Dependencia emocional ¿cómo superarla?

¿Cómo ser independiente a nivel emocional?

¿Sientes que no puedes vivir sin esa persona? ¿Crees que necesitas de su atención y su presencia? ¿Te sientes sol@ y abandonad@ cuando esa persona no está cerca de ti? Lo más probable es que estés experimentando dependencia emocional.

Pero ¿qué es eso?

Comencemos por definir:

Qué es la dependencia emocional

Podemos definir la dependencia emocional como una necesidad psicológica de la presencia -física o virtual- de una o más personas, para que cubran necesidades emocionales que no nos sentimos capaces de suplir nosotros mismos.

La dependencia emocional puede llegar a ser dañina tanto para quien depende como para quien es demandado todo el tiempo por la persona dependiente. Una relación de ese tipo, puede considerarse en la jerga actual como una “relación tóxica”.

Y es normal que te preguntes cómo llegaste a ese punto. Así que vamos a profundizar:

¿Por qué me convierto en dependiente a nivel emocional?

Aunque se dice que la dependencia emocional es un rasgo de la personalidad, la verdad es que es más común que se trate de un ‘trastorno de personalidad’, es decir, algo que puede adquirirse en el transcurso de la vida y que necesita un tratamiento.

En muchas ocasiones, podemos comenzar a sentir dependencia emocional cuando somos niños y demandamos la atención permanente de nuestros padres, familiares o amigos cercanos, pues desde niños sentimos la necesidad constante de aprobación por parte de las personas que nos rodean.

Ahora, es común también que nuestra dependencia se intensifique a lo largo de la vida por una actitud sobreprotectora de parte de nuestros padres, una baja autoestima y/o una constante inseguridad de parte nuestra.

Todo esto suena a que es fácil caer en la dependencia emocional. Y bueno, tampoco es muy difícil, y es que en el transcurso de la vida, podemos experimentar muchos sentimientos que podrían desembocar en una dependencia emocional.

Así que…

¿Cuáles son las características de una persona dependiente?

Es común que una persona dependiente muestre varios de los rasgos que te mostraré a continuación. Sin embargo, como en cualquier diagnóstico, no necesariamente puede experimentarlos todos y aún así ser una persona dependiente.
¿Te identificas con algunos de estos rasgos?

  1. Miedo a la soledad o incomodidad al estar contigo mism@.
  2. Baja autoestima. Sentimiento de que no vales nada.
  3. Ansiedad constante, sobre todo cuando estás sol@.
  4. Sensación de vacío, sobre todo después de estar con la persona de la que dependes.
  5. Sentimientos de culpa que desembocan muchas veces en depresión.
  6. Necesidad permanente de estar con tu pareja/familiar/amig@.
  7. Tendencia a anteponer los gustos, intereses, necesidades de esa persona, convirtiéndola en el centro de tu vida.
  8. Tendencia a auto-anularte: olvidar quien eres, y olvidar que eres alguien aunque no estés con esa persona. Olvidar tus propias necesidades y tus gustos, por satisfacer las necesidades del otro.
  9. Sentimiento de celos y envidia constantes, que muchas veces van acompañados de deseos de exclusividad en tu trato por parte de esa – o esas- persona(s)
  10. Tendencia a ser dominad@ por esa persona.
  11. Dificultad a la hora de tomar decisiones.
  12. Tendencia a la evasión de responsabilidades.
  13. Inseguridad social y necesidad de agradar todo el tiempo.
  14. Miedo permanente a ser rechazad@.
  15. Problemas para hacer las cosas por ti mism@.
  16. Falta de confianza en tu propia intuición y tus propias convicciones.

Y después de saberlo…

¿Cómo dejo de ser dependiente?

Bueno, como ya te lo he dicho en otras ocasiones, el primer paso es ser consciente de que eres una persona dependiente, pero es importante que lo aceptes sin culpabilizarte o menospreciarte, pues es fundamental que la relación que tienes contigo mism@ sea sana para que puedas trabajar los rasgos que deseas cambiar.

Debes reconocer también que la relación en la que estás tampoco es sana, ni para ti ni para la otra persona, y que es necesario realizar cambios que permitan que esa relación prospere sin que haya dependencia de por medio.

Si consideras que estás experimentando dependencia emocional, pero no estás segur@, puedes hacer dos listas: la primera, una lista de cosas que haces por amor a ti y a esa persona. La segunda, una lista de cosas que haces por miedo a que esa persona se vaya y te deje sol@.

Por lo general, muchos hacemos cosas por temor, y esas cosas terminan perjudicándonos mucho más de lo que pensamos. Este es un ejercicio con el que te darás cuenta de muchas cosas que quizá no habían pasado por tu mente.

Recuerda que…

La dependencia emocional NO es amor. Lo mejor para evitar y para sanar la dependencia emocional es conocerte a ti mism@ y trabajar el amor propio. No olvides que el amor propio también es la clave para construir relaciones sanas y felices.

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